Con el Congreso de Viena se había
creado la Confederación Germánica que consagraba la fragmentación de de los
pueblos germánicos, pero el deseo de unificación existía a todos los niveles.
Así, el Canciller prusiano Bismarck se iba a convertir en el motor
de la unificación alemana mediante una política autoritaria, y en la que se
diferencian 3 fases:
1. La
Guerra de los Ducados (1864):
aprovechando el problema sucesorio de la monarquía danesa, Prusia invadía los
ducados daneses de Schleswig y Holstein, que serian anexionados respectivamente
por Austria y Prusia.
2. La
Guerra austro-prusiana (1866):
este conflicto estuvo provocado por las diferencias en los ducados y por la
pretensión de Bismarck de reformar la Confederación a lo que se negaba Austria.
De esta manera, Prusia invade nuevamente los ducados y vence a Austria en la batalla de Sadowa que conduce al Tratado de Viena (1866) que establece lo siguiente:
·
Italia
anexiona el Veneto.
·
Prusia
anexiona Hannover, Frankfurt, y los ducados de Hesse-Kassel, Nasau, Holstein y
Schleswig.
·
La
creación de la Confederación de Alemania del Norte.
·
La
configuración del Imperio austro-húngaro.
3. La Guerra franco-prusiana (1870-1871): la política intervencionista de Francia y los deseos de Bismarck de expansionar Alemania hacia el sur, iban a ser las causas de este nuevo conflicto que estalla con lo que se conoce como el “Telegrama de Ems”.
La victoria prusiana sobre Francia en
Sedan, provoca la caída de Napoleón III, la proclamación de la III República
Francesa y la firma de la Paz de Versalles (1871) por la que Alemania
anexionaba Sajonia, Baviera, el Palatinado, Baden, Wüttenberg, Alsacia-Lorena,
y Hesse-Damarstadt.
De esta manera concluía el proceso de unificación de Alemania, donde se instauraba el II Reich (1871-1918) encabezado por el Emperador Guillermo I.
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